El atraso no se recupera solo: 9 de cada 10 alumnos muy atrasados en 4° básico siguen sin alcanzar la meta en 8°
Un estudio de ACT siguió durante cuatro años a cerca de 38 mil estudiantes de Arkansas, Estados Unidos. De los que en 4° estaban muy por debajo de la meta en matemática, solo 1 de cada 10 la alcanzó en 8°. Y estar bien en 4° tampoco es garantía: casi 1 de cada 5 alumnos que alcanzaba la meta en 4° ya no la alcanzaba cuatro años después.
Equipo Educari5 min de lectura

En 2012, los investigadores Chrys Dougherty y Steve Fleming, de ACT (la organización detrás de una de las principales pruebas de admisión universitaria de Estados Unidos), publicaron un estudio sobre una pregunta clave: cuando un alumno se atrasa mucho, ¿cuántos logran ponerse al día? Para responderla siguieron a 37.993 estudiantes de Arkansas desde 4° hasta 8° básico. De los que en 4° estaban muy por debajo de la meta, solo el 10% la alcanzó en matemática en 8° y solo el 9% en lectura. Es decir, el 90% y el 91% siguieron sin alcanzarla. Entre los que sí alcanzaban la meta en 4°, el 82% la seguía alcanzando en 8° en matemática y el 75% en lectura.
Cómo se hizo el estudio
El estudio siguió a dos generaciones de alumnos de Arkansas. La primera rindió la prueba estatal de 4° en 2004-05 (17.741 estudiantes) y la segunda en 2005-06 (20.252 estudiantes). Cuatro años después, en 8°, todos rindieron EXPLORE, una prueba de ACT.
Qué es "la meta". La meta no es el nivel esperado para el curso. Es un puntaje definido por ACT que indica que el alumno va encaminado a llegar preparado a la universidad, una vara bastante más alta. En 4°, la meta es el puntaje con el que un alumno tiene 50% de probabilidad de alcanzar la meta de 8°. Por eso un alumno que no alcanza la meta puede estar perfectamente al nivel de su curso.
Con los resultados de 4°, los investigadores separaron a los alumnos en tres grupos, en matemática y en lenguaje (en 4° la prueba medía lectura y escritura; en 8°, solo lectura):
- Sobre la meta: alcanzaban el puntaje meta.
- Bajo la meta, pero cerca: no alcanzaban el puntaje meta, pero estaban a una desviación estándar o menos de él.
- Muy por debajo de la meta: estaban a más de una desviación estándar bajo el puntaje meta. Según los autores, esa distancia equivale más o menos a la que hay entre un alumno del percentil 16 y uno del percentil 50.
En 8° la medición es más simple: el estudio solo informa si cada alumno alcanza o no la meta, sin volver a separar entre los que quedan cerca y los que quedan muy por debajo. Por eso los resultados se leen grupo por grupo: de los alumnos que partieron en cada grupo en 4°, qué porcentaje alcanzó la meta en 8°.
Lo que encontraron

Los que estaban muy por debajo de la meta casi nunca la alcanzan. Solo el 10% llegó a la meta de matemática en 8° y el 9% a la de lectura. Nueve de cada diez siguieron sin alcanzarla.
Los que estaban cerca tienen más opciones, pero la mayoría tampoco llega. El 46% alcanzó la meta en matemática y el 37% en lectura. Como estaban cerca del puntaje meta, parte de este avance puede deberse a que, entre una prueba y otra, pequeñas diferencias de puntaje los dejan a un lado u otro del límite.
Alcanzar la meta en 4° no garantiza nada. El 82% de los alumnos que alcanzaban la meta en matemática la seguía alcanzando en 8°; el otro 18% ya no. En lectura, el 25% de los que alcanzaban la meta en 4° no la alcanzó en 8°.
El colegio importa, pero tiene un techo. En el 10% de colegios con mejores resultados, el 23% de los alumnos que estaban muy por debajo de la meta la alcanzó en matemática y el 21% en lectura. Es bastante más que en el resto, pero sigue siendo una minoría. Ningún colegio logró que más de cerca del 30% de esos alumnos alcanzara la meta, y en los colegios con 80% o más de estudiantes vulnerables, ese máximo bajó a 10%.
En la secundaria el panorama es peor. El mismo informe hizo un análisis paralelo con 391.225 estudiantes de todo Estados Unidos, siguiéndolos de 8° a 12° grado (equivalente a IV medio chileno). De los que estaban muy por debajo de la meta en 8°, solo el 3% la alcanzó en matemática al terminar el colegio, el 10% en lectura y el 6% en ciencias.
Qué nos dice esto
La conclusión de los autores es clara: cuando el atraso ya es grande, ponerse al día es muy difícil, incluso en los mejores colegios. Por eso recomiendan poner el foco en la prevención antes que en la remediación, empezar lo antes posible y hacer intervenciones más intensas y sostenidas en el tiempo. También advierten que no se puede suponer que los alumnos se pondrán al día rápido solo porque los profesores se esfuercen más.
Es un estudio de Estados Unidos, y en Chile no hemos visto un estudio equivalente que siga a los mismos alumnos en el tiempo. Pero el mensaje se aplica igual: cuando un alumno queda muy atrás, el paso de los años no lo corrige por sí solo. Un alumno que no entendió fracciones en 4° llega a 8° con ese vacío debajo de todo lo nuevo que tiene que aprender. Y un alumno que hoy va bien puede quedarse atrás si nadie detecta a tiempo cuándo empieza a tropezar.
Cómo lo trabajamos en Educari
Si algo deja claro este estudio es que esperar no funciona, y que mientras antes se actúe, mejor. Por eso en Educari detectamos la causa raíz del atraso de cada estudiante: no solo qué ejercicio le cuesta, sino qué contenido anterior no quedó firme y explica ese error.
Con ese diagnóstico trazamos una ruta de aprendizaje personalizada para cada estudiante, con un objetivo concreto: nivelarlo antes de que un atraso pequeño se convierta en uno que, según la evidencia, casi nadie logra revertir.
¿Te gustaría ver esto aplicado en tu colegio? Contáctanos y te mostramos cómo funciona.
Fuentes
- Dougherty, C. y Fleming, S. (2012). Getting Students on Track to College and Career Readiness: How Many Catch Up from Far Behind? ACT Research Report Series 2012 (9).
